El tanatorio SE-30 y el cementerio de San Fernando han sido la mañana de este sábado primero de agosto los escenarios de la despedida de Luis Uruñuela, alcalde de Sevilla entre 1979 y 1983 y por ende primer regidor de la ciudad en la actual etapa democrática, f allecido la madrugada del pasado viernes a los 89 años de edad . Una figura de gran peso político por su papel además en la fundación del Partido Socialista de Andalucía (PSOE), precursor del posterior Partido Andalucista (PA); así como por sus cargos como diputado nacional y parlamentario autonómico. Aunque la misa funeral en su honor estaba fijada para las 9.30 horas, desde prácticamente media hora antes comenzaba ya el goteo de personas que acudían al tanatorio SE-30 para dar su último adiós a esta figura clave en la historia contemporánea de Sevilla y del andalucismo. Hijos, nietas, otros familiares y unas pocas decenas de allegados han asistido a las exequias. También ha sido posible ver a personalidades como Luis Rojas-Marcos, histórico dirigente del Partido Andalucista y alcalde de Sevilla entre 1991 y 1995 ; la que fuera secretaria general de dicha formación Pilar González Modino o la también dirigente andalucista y además artista Pilar Távora; así como figuras del mundo de la prensa, como el columnista y exdirector de este periódico Ignacio Camacho. Los encuentros entre los asistentes han deparado abrazos y algunos momentos emotivos, en esta última despedida a este exalcalde de la ciudad, sobre el cual todas las voces del municipalismo actual coinciden en definirle como u n dirigente político coherente, generoso, sensible y entregado a la responsabilidad institucional. Tras la misa, un coche fúnebre ha trasladado el féretro con sus restos mortales hasta el camposanto. El vehículo estaba ornamentado por coronas de flores de sus familiares, la Corporación del A yuntamiento de Sevilla , del propio alcalde, José Luis Sanz, de la hermandad de Los Negritos y de otras entidades. En silencio, una comitiva de unas decenas de personas ha seguido al coche fúnebre hacia el cementerio, en esta despedida en la intimidad y recogimiento, de esta figura de gran proyección pública en sus años de importante actividad política.